piedra piedra piedra exposición

Julio 13 a Septiembre 4 de 2020

En el marco de la segunda edición piedrapiedrapiedra: encuentro de arte y cocina, proyecto creado y liderado desde Plural que cuenta con el apoyo del Programa Nacional de Concertación Cultural 2020 del Ministerio de Cultura, se desarrolla la exposición en la que a través de los  trabajos de seis artistas se plantea una lectura estética de las narrativas que el encuentro aborda y que serán expandidas durante su desarrollo.

 

piedrapiedrapiedra es la exposición colectiva con la que damos inicio al 2do Encuentro de Arte y Cocina que lleva el mismo nombre. Con los trabajos de 6 artistas se plantea una lectura estética de las narrativas que el encuentro aborda y que serán expandidas durante su desarrollo.
El Municipio de Suesca (cundinamarca) ha sido el punto de partida para el encuentro y por ende para la exposición, Por su proximidad a la ciudad, su importancia en la agroindustria (flores, ganado lechero) y ubicado en la cuenca del río Bogotá, Suesca trabaja como pivote para propiciar conversaciones en torno a el campo y la ciudad, analizar las tensiones e intersecciones y proponer perspectivas que alimenten el debate de la siembra, cosecha y comercialización de los alimentos. Desde allí se desenmaraña conversaciones que tienen latente proximidad con discursos sociales vigentes y de gran importancia en el contexto rural colombiano: de lo femenino del trabajo del campo, tradiciones e imaginarios colectivos, la reivindicación de trabajo y el conocimiento del campesinado etc. Partiendo de lo local y específico; De las necesidades y urgencias particulares a teorías y estudios de escala mundiales que buscamos familiarizar entre la comunidad artística, los vecinos de las veredas de Suesca.

La exposición parte desde el agua, entendida como origen y final en un ciclo continuo de la vida, la obra Río Seco del artista Fredy Clavijo se extiende en todo el espacio, dividiendo la sala como si fuesen las dos orillas del río. Se trata de vasos de vidrio atravesados por por ramas secas que van dibujando un cauce con sus formas, el río es representado entonces por elementos que remiten al uso humano del agua pero que se encuentran atrofiados y su uso ya no será el mismo.
Linda Pongutá propone una mirada crítica sobre la descomposición y la desnaturalización de la misma, usa el concreto y telas usadas para la confección de trajes ejecutivos como soporte haciendo referencia a elementos del día a día en la ciudad, en estos dispone frutas que están en un proceso de putrefacción paulatino y controlado, en un gesto escultórico dinámico y vivo, las frutas van dejando rastros de los proceso naturales de transformación.

Otra mirada de la naturaleza en la ciudad, en un acto de exploración estética, Daniel Álvarez (Medellín) toma muestras de árboles que componen el paisaje ornamental de las calles de Medellín, como si se tratara de un herbario, el artista usa el smog y la polución como pigmento para hacer registro de cada una de las especies que recolecta. Cada muestra está acompañada de ilustraciones de usos tradicionales o información específica de dicha especie.
Ahora, desde una perspectiva quizás más relacionada con la cotidianidad de los sectores rurales, Carlos Alfonso propone una serie de bodegones cuya composición remite inmediatamente a imaginería usada en los mercados y restaurantes en pueblos colombianos, estos contienen narrativas y tradiciones orales del campo colombiano, se tratan de pequeñas historias en parte ficticias basadas en creencias populares sobre los usos de ciertos alimentos, hierbas, productos tradicionales que, mezclados y usados de cierta manera pueden ayudar a curar y tratar patologías físicas, emocionales y espirituales.
Como homenaje a las cocinas campesinas, a las mujeres como motor de las familias en un rol de vital importancia en el trabajo del campo, específicamente en los cultivos de café, Estefanía Castro Londoño creó un manto translúcido con pigmentos que la artista realiza a partir del café, la manta está unida con hilos de fique e iluminada por velas. Se trata de una exaltación a los olores y las historias que pasan de generación en generación.
Diego Ayerbe Moreno presenta una serie de grabados que surgen de su experiencia indirecta con el campo, especialmente con personas cercanas a la relación que su madre ha desarrollado en estos espacios. Sus grabados que requieren gran detalle y trabajo en el taller, hacen alusión a los largos tiempos y laboriosidad que se ejecutan en la siembra y producción de los alimentos.

Por último el tiempo, que no determina el fin, sino el proceso, testigo de los cambios. Los tiempos de la naturaleza, los ciclos. En el video de Fredy Clavijo presenta a una mujer como origen, arquetipo de la naturaleza en tantas culturas ancestrales. Esta mujer va marcando el tiempo con el sonido que produce al tronar sus dedos. Un metrónomo impreciso que es manipulado por la voluntad humana.

Juan F. López
Director Plural Nodo Cultural